
En tiempos donde se habla de cerrar algunos canales de televisión venezolanos, sea por razones políticas o por comprobada negligencia en el uso del espectro público, aparecen concursos que llaman a los realizadores del medio audiovisual que no tienen presencia todavía en los canales, a presentar proyectos de televisión factibles para ser integrados a una programación televisiva más diversificada y responsable socialmente.
Vale la pena citar a Alberto Arvelo, cineasta cuyo reciente documental ha merecido numerosos premios a nivel nacional y que por parte del público obtuvo una asistencia a las salas muy superior a cualquier otro documental en Venezuela –e incluso mucho más que varias películas de ficción–.
«En América Latina es imposible e irresponsable hacer cine sin que este tenga una importante base social porque es un lugar que está en constante creación, así que al hacer una obra de arte, el autor debe ser consecuente con ese fenómeno». (http://www.abn.info.ve/go_news5.php?articulo=44096&lee=5)
Lo mismo podría aplicarse a la televisión de acceso público y cuando los cineastas comienzan a trabajar en televisión de forma independiente, todo esto debe tomar más fuerza. Es el caso del Segundo Concurso Nacional de Producción Independiente, donde resaltan apellidos de cineastas como Aray y Anzola, además de otros cineastas nuevos, que le apuestan a la posibilidad de hacer cine para televisión, con alto nivel de responsabilidad social.
El Ministerio de Comunicación e Información premió a más de 30 realizadores, de todas las edades y de muchas regiones del país, para hacer un primer programa piloto que deberá convertirse en una serie de doce o trece capítulos. Lo interesante del proceso es que muchos de los seleccionados debieron pasar por una intensa fase de mejoramiento, con la tutoría de destacados profesionales del medio audiovisual, entre quienes figuran personas como la productora Hilda de Lucas, la guionista Yajaira González o el director Rafael Gómez, todos muy conocidos en el cine y en la televisión de Venezuela.
Los pilotos deberán ser de alta calidad técnica, muy por encima de mucho de lo que se ve hoy día en las televisoras venezolanas. La idea es que se logren series innovadoras, que toquen temas diferentes, pero tomando muy en cuenta al espectador y sus altos requerimientos en la actualidad. Se apuesta a que la televisión venezolana cambie definitivamente, como también lo debe hacer el cine. En la producción nacional independiente para televisión puede estar buena parte del futuro del cine independiente venezolano, pues la dinámica televisiva bien encaminada puede servir de fogueo para producir un cine más profundo y alternativo.